martes, 23 de marzo de 2010

Un dia horrible

“Un dia horrible”, pensó para sí mismo, mientras abría la puerta de su casa. Dejó las llaves arriba de la mesa, la mochila en el sillón y colgó la campera en una de las sillas. Se le vino el recuerdo de su madre diciéndole que, así, las camperas se arruinaban, se deformaban. Sintió un nudo en la garganta y los ojos se le inundaron en lágrimas al recordar que, ahora sí estaba realmente solo. Su madre acababa de ser cremada y no tenía papá, nunca lo tuvo.Subió las escaleras casi sin pensarlo, y se dirigió al cuarto de su madre. Abrió la puerta y se tiró boca abajo en la cama. Sintió ese olor fresco que solo ella podía tener, y se largo a llorar, nunca había imaginado ese momento, siquiera lo había pensado.Se dio vuelta y dirigió su vista al sucio ventilador, su madre lo hubiera matado si lo veía así. Cerró los ojos con fuerza y cruzó uno de sus brazos por su cabeza, tapando sus ojos. No podía sacársela de la cabeza. Una sonrisa se escapó de sus labios al recordar su cara, “era una mujer hermosa, era la mejor”, pensó para sí, y nuevamente un par de lágrimas rodaron por su cara. Ahora, sus ojos miraron el ropero; no sería nada fácil vaciarlo y menos fácil sería deshacerse de la ropa de la mujer que tanto extrañaba.El timbre sonó y él no se levanto para contestar. Escuchó el ruido de la puerta al abrirse y se dispuso a aclarar su audición. Alguien subía por las escaleras y ahí los vio. Sus amigos pasaron por la puerta entrecerrada del cuarto y ni miraron para adentro. “Acá no está” escucho decir a su mejor amigo, y, otra vez se escucharon los ruidosos pasos por la casa. Cerró los ojos, exhausto; no quería que sus amigos lo vieran así, quería estar solo. La puerta de la habitación se abrió, al igual que sus ojos. Sus amigos lo miraban con pena. 2 De sus amigas lloraban, al igual que él. Corrieron a abrazarlo y él no pudo retener las lágrimas que, otra vez, mojaron su cara. Lloraba con congoja, con mucha tristeza, con dolor, era algo que no podía explicar, quería quedarse así, acostado en la cama, no quería levantarse, no quería vivir más.

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